Nuestra misión en la tierra como almas

Todos nosotros encarnamos en la tierra o en otros planetas, y esto no lo digo yo es una realidad. Desde antes de venir, decidimos y planificamos nuestra misión de vida. Pactamos con otras almas a que venimos a este plano terrenal.

Cada alma en esta vida, tiene un plan diseñado por su ser superior el cual les guía a realizar desafíos a cumplir.

Algunos venimos para aprender cosas que no pueden en otras partes o para experimentar algo. Es digamos la misma razón por la cual una persona ve películas o juegos que no puede experimentar de otra manera.

La vida es una musculación para el alma, por lo que los desafíos que se les pone delante son los pesos que deben construir nuestros músculos espirituales, si es que tenemos la fuerza para manejarlos.

Existe la alegría, pero también la ira, el sufrimiento y el miedo, y precisamente esas cosas negativas hace que el juego sea muchos mas desafiante.

Muchos se preguntarán:

¿¿Porque el alma decide venir a este planeta a experimentar una vida de dolor y sufrimiento??

Existen algunas almas que necesitan vivir experiencias de alto nivel de dificultad y de esta forma dar un enorme salto cuántico en su evolución multidimensional.

Otras almas vienen a culminar procesos o metas que quedaron inconclusas. Necesitan cerrarlos para poder transcender definitivamente a niveles o esferas más sutiles y etéreas de luz y vibración.

Las almas tenemos misiones muy especiales, cuya función principal es amar y ayudar a despertar las consciencias de quien están dormidos, ya sea de forma amorosa y sutil, tal como algunos maestros de la historia de la humanidad como Jesus o buda, entre tantos avatares o personas que llegan a nuestra vida en cualquier circunstancia para obsequiarnos todo su amor y ayuda incondicional.

Otras almas tienen como tarea despertar la consciencia de las personas de manera abrupta, tal como lo han hecho grandes dictadores de la historia pasada o presente. También personas allegadas o conocidas que nos tratan con crueldad a través de la agresión física y la agresión mental tales como: maltratos directos, insultos, o palabras duras y frías que hieren en lo mas profundo del corazón.

En la dinámica de almas o llamas gemelas es muy común el contacto CERO, aplicar la ley del hielo y desentenderse por completo de la mitad de tu alma. Entendamos bien que una llama gemela es tu mitad, con lo cual jamás esa conexión se podrá desvincular de nosotros. Podremos estar con otras parejas pero nunca podremos desconectar ese hilo rojo que une la conexión. Solo se produce la unión después de una ruptura cuando cada uno ha trabajado sus miserias y ha hecho consciente toda su vida, apegos, egos, materialismo etc. Y no siempre se da la unión. Son conexiones divinas y muy dolorosas. Son conexiones donde descubres el verdadero amor incondicional y como trabajarlo.

En tal sentido, todas las almas, hasta las mas sabias, elevadas o antiguas están propensas a contaminarse, sobre todo cuando el alma no se reconoce a si misma como ser de luz o chispa divina y se apega al cuerpo físico, nuestro vehículo que es el canal de conexión con los planos de alta densidad. Si creemos que somos el cuerpo físico, más complicado será desprendernos de todo concepto material.

En definitiva, todos somos uno y cada alma elige vivir la experiencia que esta al alcance de sus posibilidades y de lograr los objetivos planificados, pero al llegar aquí todo se olvida. El juego cósmico o juego de dios consiste en descubrir “quienes somos realmente”, “para que vinimos”, y que debemos hacer para cumplir con nuestra misión de alma. No se puede ni se debe forzar nada; cada cual evoluciona como y cuando puede o le corresponde en su infinito amor.