REVISA BIEN TUS ELECCIONES.

No todo lo que se ve atractivo por fuera, es tan interesante por dentro. Es bueno conocer mejor a las personas con las que nos relacionamos y que ellos también nos conozcan. Hay quienes suman a nuestra energía y nos aportan sensaciones increíbles, elevando y atrayendo cosas positivas a nuestra vida. Sin embargo, hay «vampiros energéticos». Personas que te desgastan, que suman a lo que no quieres en tu vida, que no dejan ningún regalo positivo para ti. Solo les interesa botar toda su basura mental y emocional sobre los demás. Ser selectivo o selectiva con tus relaciones no es una cuestión de ego, es una cuestión de AUTO-CUIDADO. Muchas personas tienen el cuerpo que la mayoría ama, pero pocas personas tienen el corazón que se necesita en el mundo. Conoce a las personas, no solo de forma superficial, no te dejes llevar por hormonas o por el momento, busca conocer sus miedos, sus inseguridades, sus rencores y sus pensamientos, ya sean positivos o negativos; pues todo eso te será transmitido y entregado.

La energía no se puede ver, pero si se pudiera, ella nos mostraría más sobre nosotros mismos de lo que imaginamos. Sería muchísimo más inteligente de nuestra parte que para considerar estar con alguien íntimamente, ese vínculo sea por amor y no por simple deseo. La intimidad a éste nivel te entrelaza con la otra persona de una forma muy profunda. Todas estas conexiones dejan «desechos» espirituales. Por más insignificante que sea. Entre más interactúas de forma íntima con alguien, más profunda será la conexión con esa persona. La verdad no soy nadie para decirle a nadie nada, solo comparto lo que pienso. Míralo así, nunca te acuestes con alguien que no admires y que no te gustaría ser. No te dejes seducir por cualquier cosa. Y recuerda, cada vez que dices que «si» queriendo realmente decir «no», básicamente estás sometiéndote y tomando un papel que no quieres y que no te corresponde, te niegas, no te respetas. ¿Para que? Para satisfacer deseos ajenos. Entregas tu alma sin resistencia a un vampiro moderno, que no chupa sangre, sino energía.