Te duelen las expectativas…

Lo que imaginaste, la pérdida del control.

Cuando atravesamos situaciones que nos provocan dolor, traiciones, pleitos, falta de agradecimiento, separaciones…
Cuando sientes ese dolor inmenso en tu ser, recuerda que a quien le esta doliendo no es a tu alma si no a tu ego.

Si algo debemos agradecerle al ego es eso, que es la capa que protege a tu alma.
En vez de razguñarla a ella, el ego es el que se ve destrozado.

¿Cómo me pudo haber hecho eso a mí?…

El ego es el de las expectativas, el que decide que te mereces o que no, el que vive en la eterna ilusión del control del exterior, entre más expectativas más dolor, entre más dolor, más crecimiento, porque el dolor te está ayudando a poner al ego en su lugar y después de ello aparece la aceptación, la rendición y el crecimiento.

Soltar, dejar ser, dejar fluir…

Las emociones del ego son el apego, la envidia, el depender de todo factor externo, lo que te separa de entender que todo ya está dentro de ti y que nunca dependerás del exterior para llegar a ti.

Vive tu proceso, va a doler, pero comprendiendo que si duele es porque te imaginaste un futuro que no será.

Soltar la idea y la «creencia» de esa idea, de que las cosas son como tu lo esperas.